La relación entre el carismático actor cubano Alejandro Cuervo y su esposa Arletis Rodríguez es una historia de amor que ha resistido la prueba del tiempo.

Recientemente, la pareja celebró su unión de casi 10 años en las playas de Cayo Santa María. Compartieron este emotivo momento en redes sociales, donde Alejandro Cuervo expresó: «Casi 10 años en las buenas, en las malas y en el agua». Pero esta historia de amor va más allá de momentos felices.

En 2019, Arletis y Alejandro experimentaron la dolorosa pérdida de un embarazo que sacudió sus vidas. Sin embargo, en lugar de permitir que la tristeza los dominara, decidieron enfrentar juntos el futuro con valentía. Arletis compartió recientemente en redes sociales una parte íntima de su historia, una historia de lucha, amor y esperanza que ha tocado corazones y ha ofrecido inspiración a quienes enfrentan desafíos similares. El camino hacia la paternidad estuvo marcado por un diagnóstico médico que puso a prueba su amor y determinación.

Arletis se embarcó en una búsqueda incansable de respuestas. Varios especialistas y estudios médicos la llevaron a un diagnóstico crucial: trombofilia, un trastorno caracterizado por la formación anormal de coágulos en la sangre. Estos coágulos pueden obstruir el flujo sanguíneo a los órganos y, en el caso de un embarazo, pueden llevar a un alto riesgo de complicaciones, incluyendo aborto espontáneo, desprendimiento de placenta y muerte fetal.

Para Arletis, el diagnóstico fue un punto de partida en su travesía hacia la maternidad. Durante su embarazo, enfrentó la necesidad de someterse a inyecciones diarias de anticoagulantes, junto con el tratamiento de aspirina de 81 mg. Estos cuidados especiales eran esenciales para garantizar un embarazo seguro para su querido hijo Bastian. A pesar de las dificultades y los riesgos, Arletis y Alejandro, a lo largo de 266 inyecciones, enfrentaron el diagnóstico de trombofilia y desafíos médicos para dar la bienvenida a su hijo Bastian.

El tratamiento, que incluyó inyecciones diarias de heparina en su pancita o muslo durante todo el embarazo y un mes después del parto, no fue fácil. Pero «Luego de tantas inyecciones, nació nuestro Bastian, un bebé completamente sano, y entonces nos dimos cuenta de que valió la pena absolutamente todo», compartió Arletis con emoción.

 

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No olvidó expresar su profundo agradecimiento a las personas que estuvieron a su lado en esta travesía, desde su esposo Alejandro Cuervo, quien fue un apoyo imprescindible, hasta el equipo médico que les brindó la mejor atención desde el inicio, incluyendo al Hospital González Coro y el Instituto de Hematología, así como a los doctores de su área de salud. También extendió su gratitud a su familia, amigos y al Estudio Fotográfico de MyReguera por ayudarla a contar su historia, que podría ser la de muchas personas que desconocen estos desafíos. Arletis anhela que su hijo Bastian, en el futuro, comprenda cuánto deseaban su llegada a sus vidas.

Arletis y Alejandro han compartido su historia no solo como una celebración de amor y familia, sino también como un faro de esperanza para aquellos que enfrentan desafíos similares. Su deseo es que Bastian, en el futuro, sepa cuánto anhelaron su llegada y cuánto amor los impulsó a superar todos los obstáculos.

Arletis Rodríguez y Alejandro Cuervo nos recuerdan que el amor y la determinación son las «inyecciones de amor» que pueden convertir los desafíos en bendiciones como lo es hoy su pequeño Bastian.